Cada VIÑEDO tiene su propia historia, siempre ESPECIAL, porque siempre va ligada a un territorio PECULIAR, a un paisaje IRREPETIBLE, a un viticultor ÚNICO, a una forma personal de entender la viticultura. Así de CARACTERÍSTICO Y DIFERENTE, como en esencia lo son todos, es el pequeño viñedo de Adrián Muñoz, el “vignerondelaesgueva”, el “hijo del viñador Juan Arsenio”, como se nombra él mismo en las redes sociales.
Adrián y familia proyectaron, con la ayuda para el diseño de la empresa Manel Badia, un viñedo en keyline en el cruce de parajes de La Calafra y el Caracierzo, en la Ribera del Duero burgalesa, en Terradillos de Esgueva. Tenía la tierra e imaginó un viñedo con dos caras, la sur de Tempranillo y la norte de Albillo Mayor, y líneas curvas que abrazaran con suavidad las laderas de aquel precioso montículo.
La plantación se realizó a final de abril y nos cuenta que tuvo la suerte de que su keyline recogiera las primeras lluvias a los pocos días: “La cepas agarraron bien, pero las altas temperaturas y la sequía que hemos sufrido en la zona después nos obligó a esmerarnos en los cuidados. Dos riegos mediante cuba, que eran uno de los aperos agrícolas más buscados este verano, abono foliar y un tratamiento para ayudar a soportar el calor. Mucho esfuerzo, con mi padre volcado en esas tareas, pero ha merecido la pena porque hemos logrado criar las plantas con un vigor suficiente y sin contar casi ninguna marra”.
El paso del tiempo irá escribiendo los detalles de esta historia vitícola, pero ya tiene un comienzo…











