PODA EN SECO o PODA DE INVIERNO, ¿TEMPRANA O TARDÍA?. VENTAJAS E INCONVENIENTES

La vid (Vitis vinifera L.) entra en la fase de reposo vegetativo cuando la savia deja de circular por los vasos conductores, coincidiendo con la bajada de las temperaturas al final del otoño. En ese momento, los sarmientos están ya lignificados y las hojas desaparecen de las plantas tras el estado fenológico de “caída de la hoja”.

Es entonces cuando se considera un momento adecuado para comenzar con la operación de la poda en seco o poda de invierno que se puede realizar desde este periodo hasta el inicio de la brotación. Esta operación requiere de una óptima ejecución en los viñedos que previamente han sido cuidadosamente diseñados, establecidos y conducidos. Así, los dueños de las viñas necesitan más cada día de técnicos trabajadores altamente cualificados, capaces de tomar decisiones de manejo del viñedo basadas en su profundo conocimiento de la vid (Kurtural & Fidebelus, 2021).

¿Poda temprana o poda tardía?

Pero, ¿qué ocurre si esta operación se realiza antes de que hayan caído las hojas, por ejemplo?. Entonces se habla de “poda temprana” y el objetivo suele ser tanto debilitar las cepas demasiado vigorosas como favorecer el adelanto de la brotación de las yemas francas. Por el contrario, si la operación se demora hasta que apenas queda invierno o está a punto de comenzar la primavera (incluso con algunas yemas distales de los sarmientos ya brotadas), entonces se habla de “poda tardía” y con ella se pretende, fundamentalmente, retrasar la brotación de las yemas francas.

En algunas zonas donde las heladas primaverales son frecuentes se aplica esta práctica de poda tardía de manera habitual, con el fin de proteger de las heladas los futuros brotes, ya que éstos son muy vulnerables y sensibles a las temperaturas bajas en los estados iniciales de su crecimiento. En este sentido, se deben tener en cuenta otros factores, como la edad de las plantas, ya que las yemas de las plantas jóvenes tienden a brotar antes que las de las cepas de una cierta edad, así como ocurre también con las cepas más débiles frente a las más vigorosas. Por este motivo, es arriesgado generalizar una recomendación con respecto a la fecha de poda, ya que lo que para unos viñedos es temprano para otros es una fecha adecuada y lo mismo se puede decir sobre las fechas tardías de poda.

Cuando se realiza una poda temprana de manera sistemática hay que contemplar el posible debilitamiento de las cepas, pues al podar con hojas aún en los sarmientos la cepa deja de acumular reservas en forma de almidón, procedente de los fotoasimilados, elaborados en las mismas, que son fundamentales para el funcionamiento fisiológico de la planta en el ciclo siguiente. Algo similar ocurre cuando se retrasa demasiado la poda y se realiza con algunas yemas del extremo de los sarmientos ya brotadas. En este caso la cepa dedica recursos a esa brotación de manera innecesaria, pues los pámpanos nuevos correspondientes serán eliminados y se habrán desperdiciado los recursos necesarios para ello, en lugar de aprovecharlos para su almacenamiento como reserva, por ejemplo, en tronco y brazos.

 

Kurtural K. and Fidelilus M. 2021. “Mechanization of Pruning, Canopy Management, and Harvest in Winegrape Vineyards”. 5:1 American Society for Enology and Viticulture, Catalyst: Discovery into practice, 29-44 pp.

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